El Ministerio de Defensa se enfrenta no a un problema de coyuntura presupuestaria sino a un problema financiero, complejo y estructural [...] que afectará profundamente a la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas en las próximas décadas”. Este párrafo resume la situación económica del departamento que dirige Carme Chacón y es una de las conclusiones de los tres informes restringidos que Defensa ha remitido al Congreso de los Diputados. En ellos, se analizan los problemas financieros y presupuestarios que tiene el ministerio y se proponen medidas que permitan salvar una situación insostenible, calificada como “problema de Estado”, que “puede provocar la parálisis operativa de las Fuerzas Armadas”.
Las dificultades de Defensa son consecuencia de los grandes programas de compra de armamento, iniciados con los Gobiernos de Aznar y continuados con los de Rodríguez Zapatero. La adquisición de los tanques Leopard, los blindados Pizarro, los cazas Eurofighter, el avión de transporte A-400M, las fragatas F-100 y, así, hasta 19 sistemas de armas sumaron unos costes iniciales de 23.960 millones de euros. Sin embargo, modificaciones contractuales posteriores, revisiones de precios y partidas abiertas sitúan el coste real, a día de hoy, en 33.756,8 millones, un 40% más. De ese total, la deuda que quedará pendiente al cierre de 2011 ascenderá a 26.518 millones.
InsuficienciaCon estas cifras, y pese a que los pagos se encuentran fraccionados hasta 2025, Defensa estima que tendrá un déficit para atender todas sus necesidades de inversión de entre 12.483 y 23.897 millones en el periodo. Para hacerse una idea de la situación, su actual presupuesto de inversiones es de 1.005 millones de euros, pero hay previstos pagos anuales de 2.000 millones solo por estos programas.
La segunda medida es la que considera “medular” para la reestructuración necesaria. Se trata de una “condonación” de hasta 14.000 millones de euros en créditos a sus contratistas (que, en la práctica, casi solo son tres: EADS, Navantia y GD Santa Bárbara Sistemas).
Una medida “drástica” pero que “ayudaría a plantear una solución al colapso financiero”.
Técnicamente, la “condonación” sería una compensación. Para financiar estos programas especiales de armamento, lo habitual es que el Ministerio de Industria conceda a las empresa unos anticipos reintegrables a tipo cero, a veces hasta por el 100% del contrato. Así, las empresas pueden iniciar sus trabajos sin coste financiero alguno.
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