jueves, 21 de junio de 2018

La aviación naval rusa está en graves problemas. ¿Podría China venir al rescate?


Portaaviones Kuznetsov en navegacion



Con el único portaaviones que queda en la Armada rusa entrando en dique seco para un largo periodo de reparaciones y revisiones, los pilotos navales de Moscú no van a tener ningún buque disponible donde poder realizar sus entrenamientos marinos. La aviación naval -especialmente el arte de aterrizar en un verdadero portaaviones en el mar- es una habilidad tan precisa, que la Armada rusa podría perderla si no encuentra un barco alternativo donde puedan entrenar sus pilotos hasta el año 2021 o 2022, cuando oficialmente se espera que regrese a la flota el Almirante Kuznetsov. El Kremlin espera que el entrenamiento en el Complejo Aéreo de Formación de Pruebas en Tierra (NITKA), que se encuentra en Novofedorovka en la península de Crimea, ayude a conservar las habilidades de sus aviadores navales. 

Sin embargo, los rusos parecen ser conscientes de que este tipo de formación no puede sustituir el hecho de estar a bordo de un verdadero portaaviones en el mar. “Si no despegan de la cubierta de un portaaviones real ni siquiera una vez durante cinco años más, cualquier habilidad de vuelo de los pilotos rusos se desplomará, ya sea con el simulador NITKA o sin él”, escribe el corresponsal de defensa de Svobodnaya Pressa, Vladimir Tuchkov en una reciente columna en idioma ruso . Tuchkov, como experimentado reportero de defensa y experto por derecho propio, espera que la modernización del Kuznetsov inevitablemente se retrase debido a la precaria capacidad de los astilleros rusos para gestionar un proyecto tan grande. “El hecho es que, incluso sobre la base de los planes del Ministerio de Defensa de la Federación Rusa, la reparación y modernización del almirante Kuznetsov amenaza con prolongarse hasta mediados de la próxima década”, escribió Tuchkov. 

“Aunque la fábrica de Reparación Naval de Murmansk, que forma parte de la composición de ‘Zvezdochka’ de Severodvinsk, se propone dejarlo acabado para el 2022; pero, como lo demuestra el gran número de reparaciones de buques grandes, sabemos que las fechas previstas casi con toda seguridad se verán retrasadas. Eso significa que Rusia tendrá que encontrar alguna forma alternativa de entrenar en el mar a sus aviadores navales basados ​​en portaaviones. La solución, desde el punto de vista de Tuchkov, es lógica: el Kremlin debe llegar a algún tipo de acuerdo con Pekín que permita a los pilotos rusos la oportunidad de entrenar a bordo del portaaviones Liaoning, de la Armada del Ejército Popular de Liberación. Tuchkov señala como ejemplo el entrenamiento de la Armada Francesa con los Dassault Rafales entrenando a bordo del portaaviones de clase Nimitz USS George HW Bush (CVN-77) en mayo durante el ejercicio combinado Chesapeake 2018. Debido a que el único portaaviones de Francia, el Charles De Gaulle, se encuentra en un período de mantenimiento, Estados Unidos permitió a los aviadores navales franceses entrenar a bordo de un portaaviones estadounidense. 

El argumento de Tuchkov tiene cierta lógica, aunque es difícil decir hasta qué punto Pekín estaría dispuesto a tal arreglo. El Liaoning se construyó a partir del casco del Varyag, la nave hermana del Kuznetsov que quedó sin terminar en Ucrania durante la caída de la Unión Soviética, y comparte gran parte del mismo diseño que su homólogo ruso. Con Rusia y China cada vez más unidas a medida que Washington presiona sobre las dos grandes potencias, es posible que Pekín esté abierto a tal acuerdo. Pero esa es una pregunta que de momento no tiene respuesta. Hay algunos beneficios lógicos para ambas partes en este potencial acuerdo. Ofrecería a los aviadores navales rusos y chinos la oportunidad de aprender unos de otros y compartir tácticas, técnicas y procedimientos. Tampoco sería un sacrificio enorme para los chinos permitir que los rusos entrenaran a bordo del Liaoning, que se utiliza principalmente como portaaviones de entrenamiento, especialmente ahora que el Shandong, el primer portaaviones construido en China, se está acercando a su capacidad operativa. 

Mientras tanto, si se concluyera tal acuerdo, Rusia podría ser capaz de demostrar las capacidades del nuevo MiG-29KR a sus socios chinos, lo que tal vez podría generar algunas ventas adicionales de este tipo de avión. El Fulcrum más pequeño es mucho más adecuado para operaciones a bordo de un portaaviones del tamaño del Kuznetsov o Liaoning, que cualquier derivado del Sukhoi Su-33 Flanker. “El Liaoning es la única solución al problema ruso”, escribió Tuchkov. La conclusión es clara, la aviación naval rusa está en graves problemas y las negociaciones con China son quizás la única manera de que Moscú salve esa capacidad. Dado que Rusia y China se están acercando geopolíticamente, es posible que Pekín considere la idea de permitir que los aviadores navales del Kremlin entrenen a bordo de Liaoning. Sin embargo, y como se ha dicho anteriormente, tal acuerdo es todavía una posibilidad remota. (Jesús.R.G.)


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