miércoles, 26 de abril de 2017

Esto es lo que de verdad hace falta para hundir un portaaviones.




El portaaviones moderno es un símbolo global de dominación norteamericana, de hegemonía, de paz y hasta de imperio. Pero con más de 300 metros de largo y una carga de más de 100.000 toneladas, es un blanco fácil? ¿Es el gigantesco emblema de la grandeza americana un trozo de acero obsoleto y vulnerable?

Hay mucha consternación sobre si Estados Unidos debe si quiera seguir teniendo estos enormes superportaaviones. Obviamente, la respuesta es “depende de la cantidad de explosivos que tengas”, pero hundir un portaaviones es difícil, no imposible. La clave es para qué se usa, y contra quién se usa. Si quisieras hundir uno, esto es lo que tendrías que hacer, y a lo que te enfrentarías.
 
 
AMENAZA: Los torpedos
Ningún portaaviones ha sido alcanzado por un torpedo moderno de ningún tipo, por lo que carecemos de buenas evidencias sobre la resistencia que podría tener un barco de 90.000 toneladas a este tipo de ataque. La Marina probó una variedad de mecanismos de ataque submarino contra el portaaviones retirado USS America, de la clase Kitty Hawk, en 2005, pero la naturaleza exacta de las pruebas y sus resultados sigue siendo confidenciales. En la Segunda Guerra Mundial, los submarinos hundieron un total de ocho portadores de flota de Japón, Estados Unidos y Reino Unido, comenzando con el HMS Courageous en 1939. Y durante la Guerra Fría, la Marina identificó a los submarinos nucleares soviéticos como un problema crítico para los portaaviones. 
Como demuestran estos ejercicios, los submarinos siguen siendo una amenaza para los portaaviones. Pero, para hundir a un portaaviones, un submarino necesita evitar escoltas y aviones patrulla, ya sea permaneciendo estacionario y esperando a que un portaaviones pase, o acercándose a un buque en silencio. En el mar abierto esta última es una tarea difícil, ya que los portaaviones se mueven aproximadamente a la misma velocidad que los submarinos modernos. Los marines vigilan de cerca los rangos efectivos de los torpedos estándar, pero entre 55 y 65 kilómetros como máximo. Los torpedos modernos estallan debajo del buque para romper su parte posterior y causar una inundación grave. La Marina rusa ha desarrollado torpedos “supercavitadores” extremadamente rápidos, pero los detalles sobre su estado operativo y su eficacia práctica siguen siendo escasos.


Contramedidas
La solución principal al problema de los submarinos es evitar que se muevan en posiciones de ataque. Históricamente, esto ha implicado la detección y destrucción de submarinos enemigos con aviones anti-submarinos, helicópteros lanzados desde escoltas, aviones que salen de tierra y los propias escoltas. Durante la Guerra Fría, la Marina tenía tanta confianza en su capacidad para encontrar y eliminar submarinos soviéticos que hasta se imaginaba llevando portaaviones en operaciones ofensivas importantes contra territorio soviético en el Ártico y en el Pacífico. La capacidad anti-submarina de la Marina (ASW) ha decaído desde la Guerra Fría con la retirada de la patrulla S-3 Viking y las fragatas de la clase Perry de Oliver Hazard, pero Rusia tiene menos submarinos que durante la época soviética y los submarinos nucleares de largo alcance de China se consideran relativamente altos y fáciles de rastrear. 

Los diésel más silenciosos carecen de patas para permanecer en la estación en las áreas donde operarán los portaaviones, y de velocidad para seguir a los grupos de batalla. Los submarinos no son tan fáciles de vincular en un sistema de mando y control como los aviones y los buques de superficie y, por lo tanto, tienden a reaccionar más lentamente a la inteligencia. Sin embargo, un número suficiente de submarinos cuidadosamente desplegados puede representar una amenaza significativa para cualquier grupo de batalla de un portaaviones. Si todo lo demás falla, la mayoría de los submarinos y buques de superficie tendrán una variedad de contramedidas diseñadas para confundir a los misiles teledirigidos. Hay señuelos diseñados para distraer al torpedo; y los rusos y los chinos tienen torpedos despierta misiles teledirigidos diseñados para derrotar estas defensas.

AMENAZA: Misiles de crucero
Los primeros misiles navales de crucero aparecieron en la Segunda Guerra Mundial, cuando los aviones alemanes usaban bombas planeadoras guiadas con precisión para atacar a los barcos aliados e italianos. Durante la Guerra Fría, los soviéticos desarrollaron una serie de plataformas para lanzar misiles de crucero contra los grupos de batalla de portaaviones de Estados Unidos, incluyendo submarinos, barcos de superficie y aviones. La URSS desarrolló el bombardero Tu-22M “Backfire” específicamente para llevar a cabo ataques de misiles de crucero contra grupos de batalla de la Marina.
China ha adoptado un enfoque similar, utilizando una variedad de misiles de crucero diferentes lanzados desde diferentes plataformas para amenazar a los grupos de batalla de portaaviones estadounidenses. La mayoría de estos misiles viaja hasta su objetivo cerca del nivel del mar para evitar la detección, apareciendo hacia el final del vuelo con el fin de infligir el máximo daño. Este perfil hace que los misiles sean difíciles, aunque no imposibles, de acoplar con misiles tierra-aire y aviones de combate defensivos. La mayoría de los misiles de crucero requieren programación en el lanzamiento, llevándolos a un área específica antes de que puedan identificar y seleccionar objetivos por su cuenta, pero algunos misiles tienen sistemas más avanzados que les permiten detectar y discernir entre objetivos a largo alcance.

Contramedidas
Como pasa con los torpedos, la forma de esquivar los ataques con misiles de crucero es evitar que las plataformas se aproximen lo suficiente a los portaaviones para lanzar con fiabilidad sus misiles. 

Para los buques de superficie el problema es relativamente simple, y pocos esperan que los buques de superficie chinos o rusos puedan acercarse a una distancia de tiro fiable de un portaaviones estadounidense antes de ser destruidos, lo que la red de gran alcance de la aviación naval estadounidense puede hacer mucho antes que el grupo de batalla de un portaaviones. Los misiles de crucero complican la amenaza planteada por los submarinos, pero el principio sigue siendo el mismo: destruir los submarinos antes de que puedan acercarse al rango de tiro. Los misiles de crucero lanzados por aeronaves (ALCM) plantean un problema diferente, ya que los aviones (debido a la altitud y la curvatura de la Tierra) pueden identificar el grupo de batalla de un portaaviones desde una distancia mayor que un submarino o un buque. Para derrotar a los aviones, los grupos de batalla dependen de una combinación de misiles tierra-aire (lanzados desde los cruceros y destructores de Aegis) y los combatientes que vuelan en patrulla aérea de combate. En la Guerra Fría, esto se convirtió en un complejo juego entre los Estados Unidos y la URSS; los soviéticos necesitaban una buena inteligencia para justificar el lanzamiento de un gran número de bombarderos, muchos de los cuales esperaban perder. 

La Marina desarrolló técnicas de señuelo para engañar a los rusos en el lanzamiento de incursiones en masa, destinadas a destruir las capacidades soviéticas y disuadir a los soviéticos de lanzar nada. La Marina desarrolló el F-14 Tomcat para contrarrestar la amenaza de ALCM; con un radar grande y un misil aire-aire de largo alcance AAM, el F-14 podía proporcionar una protección distante para el grupo de batalla de un portaaviones. La Marina ya no opera los F-14, pero el grupo aéreo de los portaaviones aún tiene responsabilidades de patrulla aérea de combate que incluyen no sólo la destrucción de los bombarderos atacantes, sino de cualquier dron y aeronave de patrulla que pueda reportar datos en tiempo real sobre la ubicación y orientación de un portaaviones. Ningún misil de crucero ha golpeado a un portaaviones, aunque los misiles han tenido resultados mixtos contra los buques de guerra más pequeños. Los misiles anti-buque se utilizaron ampliamente durante la guerra entre Irán e Irak, y generalmente no pudieron hundir grandes petroleros. Pero un misil crucero puede paralizar a un portador dañando su cubierta de vuelo, incluso sin hundir el barco.

AMENAZA: Lanchas go fast
La amenaza que representan los barcos pequeños para los buques de guerra ha sido evidente desde hace tiempo, pero el ejercicio Millenium Challenge 2002 del Pentágono puso de relevancia el problema. En ese polémico ejercicio, pequeñas lanchas que llevaban cargas útiles suicidas infligieron fuertes daños a las fuerzas navales estadounidenses. 

La estrategia “Red” fue construida a partir del exitoso ataque de Al Qaeda contra el destructor USS Cole en el 2000, así como el historial de las operaciones de pequeñas embarcaciones iraníes durante la Guerra Irán-Irak. Los árbitros finalmente prohibieron algunas de las técnicas Red más eficaces para dar a las fuerzas estadounidenses una oportunidad de batallar. Un barco suicida pesadamente cargado tendría problemas para hundir a un superportaaviones, pero podría ser una muy mala noticia para la tripulación y reducir la eficacia de la nave por un periodo extendido de tiempo.

Contramedidas
La mayoría de las lanchas carecen de alcance para encontrar y atacar con éxito a los portaaviones en mar abierto. Cualquier barco que se encontrase con el grupo de batalla de un portaaviones tendría que pasar por una falange de helicópteros bien armados y buques de guerra de escolta, la mayoría de los cuales cuenta con un sistema de armamento Phalanx que podrían hacer volar pequeños barcos en mil pedazos. Como tal, la única amenaza real que representan las lanchas para un portaaviones es un ataque sorpresa cuando el portaaviones está estacionario o transita por una sección estrecha y bien transitada del océano. Son amenazas serias, pero apenas existenciales, para el futuro del portaaviones.

AMENAZA: Misiles balísticos
A finales de los años 2000 se supo que China estaba desarrollando una variante de su misil balístico de alcance medio DF-21 (MRBM) que podría alcanzar objetivos móviles. El supuesto misil podría maniobrar en su fase terminal (de aproximación), lo que haría posible golpear algo tan pequeño como un portaaviones en movimiento con un alto grado de fiabilidad. Los analistas estadounidenses creen que el misil balístico anti-buques DF-21D (ASBM) puede alcanzar objetivos a 1500 kilómetros de su posición de lanzamiento. Pero quizá lo más importante, la sola energía cinética de la ojiva viajando a velocidades extremas en su fase final devastaría un portaaviones, llevándolo al menos al final de su misión. Aunque ha recibido menos atención, el misil balístico de corto alcance Iskander M de Rusia (SRBM) podría realizar el mismo truco.

Como dice el refrán, las armas que no han sido probadas no existen, y el DF-21D no ha sido sometido (o no hay ninguna indicación visible) a pruebas operacionales realistas. Tales pruebas requieren mucho más que simplemente demostrar que el misil puede maniobrar terminalmente. Requiere demostrar que los militares chinos pueden dominar cada eslabón de la cadena de la muerte entre encontrar un portador y poner un misil en su cubierta de vuelo. No hay ninguna indicación hasta ahora de que el PLA haya realizado el tipo de testeo intensivo y las pruebas necesarias para asegurar la capacidad. China ha lanzado una serie de satélites de vigilancia presumiblemente diseñados para soportar el DF-21, pero estos satélites pueden no ser confiables en condiciones de guerra. China podría desarrollar versiones de largo alcance del misil, pero esto simplemente multiplica los problemas asociados con la localización del objetivo.

Contramedidas
A pesar de esto, la Marina se ha tomado la amenaza del ASBM muy en serio. La respuesta de los Estados Unidos a los misiles balísticos anti-buques es una combinación de medidas ofensivas y defensivas básicas. En el lado ofensivo, los Estados Unidos esperan eliminar los lanzadores de misiles balísticos enemigos en la primera parte de cualquier conflicto, aunque la efectividad de los ataques contra blancos móviles o potencialmente endurecidos permanece en duda. Los Estados Unidos también utilizarán medios electrónicos de ataque para cegar los sensores enemigos, evitando que relacionen los datos de focalización precisos con los lanzadores.

En el lado defensivo, la Marina tratará de derrotar a los ASBMs a través de medios cinéticos y electrónicos. El enfoque cinético implica el uso de interceptores (el misil Raytheon SM-3 estándar), basado en escoltas equipados con Aegis, para destruir los ASBMs cuando se aproximan al portaaviones. El enfoque electrónico consistiría en orientar los sistemas de guiado de los misiles a medida que se aproximan al portador. Sin pruebas extensas y realistas, no tenemos idea de la efectividad de estas contramedidas. Pueden depender de factores tácticos (si hay advertencia temprana, la distancia al objetivo y el número de misiles). Pero por cada bombardeo de ASBM Df-21 podemos esperar que los escoltas estadounidenses disparen algo, que otros caigan en el mar sin causar daño, y que algunos puedan golpear a los barcos estadounidenses, incluidos los portaaviones. En caso de guerra, China o Rusia atacarán a los portaaviones estadounidenses en las circunstancias más ventajosas, posiblemente jugando con el factor sorpresa. 

Emplearán sistemas múltiples para confundir y abrumar a la defensa estadounidense. Dependerán de la amenaza de un ataque para mantener a los grupos de batalla de Estados Unidos lo más lejos posible de los centgros de operación. Por lo tanto, la Marina de los Estados Unidos (y por extensión, el gobierno de Estados Unidos y sus ciudadanos) deben tomarse en serio todos los sistemas de armas anteriores. Pero la observación de que el enemigo tiene un misil o un torpedo que puede eliminar un portaaviones es solo el comienzo de una discusión sobre la vulnerabilidad del portaaviones. Disparar cualquier cosa a un portaaviones es una operación costosa y difícil. Y más allá del coste monetario, lanzar un ataque abierto contra el grupo de batalla de un portaaviones estadounidense, con sus cruceros, destructores y submarinos, es casi con toda seguridad una misión suicida. Así que hay dos incógnitas para cualquiera que piensa que tienen la posibilidad de hundir uno de estos enormes monstruos de acero. ¿Puedes hacerlo? Y si puedes, ¿vale la pena? (Jesús.R.G.)

Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter y Facebook                              

'64.000 muertos en Seúl el primer día': por qué EEUU no puede atacar Corea del Norte.



Foto: Piezas de artillería disparan durante un ejercicio militar, en una imagen difundida por la agencia oficial norcoreana en marzo de 2016. (Reuters)

Todos los miembros del Senado de EEUU pasarán este miércoles por la Casa Blanca, convocados por el presidente Donald Trump para ser informados sobre la cuestión de Corea del Norte. El secretario de Defensa James Mattis, y el de Estado, Rex Tillerson, recibirán a los senadores en el auditorio de la oficina ejecutiva del Edificio Eisenhower para explicarles en qué punto se encuentra la situación, y cuáles son las medidas que el Gobierno de Trump se dispone a tomar. Y todo apunta a que, contrariamente a lo que han dejado entender algunos miembros de la Administración, no será una respuesta militar. En lugar de eso, probablemente Trump pedirá a los senadores que apoyen la imposición de nuevas sanciones contra Pyongyang, en un intento de conseguir la cooperación definitiva de China. Una pista la dio el propio presidente este lunes, en un almuerzo con embajadores de países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, donde enfatizó la voluntad estadounidense de atajar la situación.

“El status quo en Corea del Norte es inaceptable, y el Consejo debe estar preparado para imponer sanciones adicionales y más duras contra los programas nucleares y de misiles balísticos norcoreanos”, les dijo Trump a los diplomáticos. “Corea del Norte es un gran problema mundial, y es un problema que tenemos que resolver de una vez”. Aparentemente, Trump ha llegado a la misma conclusión que otros presidentes antes que él, de Richard Nixon a George W. Bush, pasando por Bill Clinton: que un ataque militar contra Corea del Norte provocaría tal devastación en países aliados que, en la práctica, no es una opción real. Y Pyongyang lo sabe. Por eso, una de las amenazas favoritas del régimen de Kim Jong-un es “convertir Seúl en un mar de fuego”. Incluso sin el recurso a armamento nuclear, químico o biológico, el número de bajas en Seúl sería elevadísimo. La capital surcoreana se encuentra a apenas 56 kilómetros de la frontera, y al menos un tercio de la ciudad está a pleno rango de tiro de la artillería norcoreana.

El experto militar Roger Cavazos ha elaborado un informe en el que realiza una estimación de bajas en caso de que se produjese un intercambio de fuego convencional entre ambos ejércitos. “Si el Ejército Popular de Corea [las fuerzas armadas norcoreanas] optan por disparar contra Seúl en lugar de atacar de forma prioritaria objetivos militares, habría unas 30.000 bajas en muy poco tiempo”, escribe. Los muertos en esa primera jornada podrían llegar a los 64.000. “Esto podría hacer muchísimo daño”, evalúa Joseph Bermudez, analista del Instituto EEUU-Corea de la Universidad Johns Hopkins. “Si alcanzan un edificio alto con un par de salvas de artillería, la gente se montaría en sus coches, provocando grandes atascos, así que Corea del Norte podría apuntar a las autopistas y los puentes en cascadas”, especula en declaraciones al diario The Washington Post. Los obuses tardarían apenas 45 segundos en impactar en suelo norcoreano.

Cuando Pyongyang empiece a perder la guerra
“A menos que estuviésemos en una situación de crisis donde pensásemos que los norcoreanos se están preparando para atacarnos, un ataque preventivo contra el programa nuclear y de misiles de Corea del Norte simplemente no es una opción práctica. Este ha sido siempre el problema para EEUU y sus aliados”, ha declarado Gary Samore, ex coordinador de la Casa Blanca para cuestiones de armas de destrucción masiva, proliferación y terrorismo y actualmente académico de Harvard, a Bloomberg. Cavazos opina que las baterías surcoreanas lograrían ir eliminando la artillería norcoreana a un ritmo de un 1% cada hora, a lo que se suma la vulnerabilidad que supone el uso de vehículos para mantener las líneas logísticas de las tropas fronterizas norcoreanas, que podrían ser atacadas por la aviación surcoreana o estadounidense. Pero en caso de empezar a perder la batalla, el temor de muchos es que el régimen decida recurrir a armamento no convencional, multiplicando exponencialmente el número de bajas.

Los servicios de inteligencia de EEUU creen que Corea del Norte posee uno de los mayores arsenales químicos del mundo, un programa de armas biológicas y un importante departamento de ciberguerra, además de entre 10 y 25 armas nucleares. No obstante, se trataría de una medida desesperada. “Si Corea del Norte utilizase armas químicas y biológicas, cualquier conflicto escalaría rápidamente hacia uno de intento de cambio de régimen en Pyongyang, y es por lo tanto un movimiento antiestratégico (no hay otra estrategia que intentar causar mucho daños), inconsistente con los objetivos de supervivencia del régimen de Corea del Norte”, señala Cavazos. “Además, la gran mayoría de víctimas de cualquier ataque de este tipo serían civiles. Muchos de ellos, probablemente varios miles, serían chinos, dado que representan el 70% de los nacionales de terceros países en Seúl”, indica. Por ello, entre otras razones, China es una de las principales interesadas en que la situación no escale.


El régimen es perfectamente consciente de que este recurso sería a vida o muerte, por lo que, al parecer, ha hecho planes en consecuencia. Según un alto oficial desertor del ejército norcoreano, en caso de guerra Corea del Norte pretende lanzar una rápida operación para ocupar toda la península coreana, antes de que Estados Unidos pueda enviar tropas de refuerzo desde otras bases de la región. Victor Cha, un antiguo miembro del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, explica en un reciente libro llamado "El Estado Imposible" que la invasión empezaría con un ataque químico contra la población surcoreana. "Un arsenal de 600 misiles Scud químicamente armados serán disparados contra todos los aeropuertos surcoreanos, estaciones de tren y puertos marinos, haciendo imposible la huida para los civiles", escribe. Una oleada de misiles similares podría ser lanzada contra Japón, retrasando el envío de soldados estadounidenses.

Según un artículo aparecido ayer en la revista Newsweek, los planificadores militares estadounidenses creen que las tropas norcoreanas tratarían de forzar su avance hasta Seúl antes de que EEUU y el ejército surcoreano puedan lanzar represalias que alteren la situación de forma definitiva. "Esas serían las peores condiciones de combate que puedan imaginarse: una densidad extremadamente alta de enemigos y fuerzas aliadas, más de dos millones de fuerzas mecanizadas convergiendo en un espacio de guerra total equivalente a la distancia entre Washington y Boston", señala Cha. "Los soldados estarían combatiendo con escasas defensas contra la artillería de la República Democrática de Corea del Norte, bombardeos aéreos, y en un entorno de guerra urba contaminado por 5.000 toneladas métricas de agentes químicos", afirma.

Sistemas de lanzamiento múltiple de misiles surcoreanos cerca de la zona desmilitarizada, en agosto de 2015. (Reuters)
Sistemas de lanzamiento múltiple de misiles surcoreanos cerca de la zona desmilitarizada, en agosto de 2015

¿Podría Pyongyang recurrir a las armas nucleares?
“Probablemente la primera respuesta de Corea del Norte no sea nuclear. Tienen diferentes niveles de escalada a los que recurrir antes de optar por las armas nucleares”, opina John Schilling, especialista aeroespacial, en un encuentro organizado por el portal especializado 38 North. Schilling subraya que Pyongyang no será capaz de colocar cabezas nucleares en misiles balísticos intercontinentales al menos hasta 2020, por lo que por ahora no puede lanzar un ataque atómico contra EEUU. “Esta no es una crisis inminente. La amenaza inminente es para Corea del Sur y Japón”, afirma.

Los expertos Peter Hayes y Scott Bruce han examinado las posibilidades de que el régimen norcoreano recurra al uso de un arma nuclear, y cuáles serían las consecuencias. “Dado que cualquier intento de ataque nuclear, exitoso o no, provocaría una represalia inmediata y abrumadora contra Corea del Norte, es altamente improbable que sus líderes corran este riesgo usando un sistema de lanzamiento [de armas nucleares] con poca o ninguna oportunidad de alcanzar su objetivo. Corea del Norte tiene materiales fisibles limitados, un programa débil y no demasiado probado, bombarderos lentos y fácilmente detectables, y una capacidad limitada, pero de alto riesgo, de hacer llegar un arma por barco”, sostienen.


“Que Corea del Norte se arriesgue a un 100% de probabilidad de una represalia abrumadora frente a una posibilidad muy baja de obtener un éxito limitado (después de todo, incluso un ataque nuclear norcoreano por sorpresa y exitoso no destruiría todo el ejército estadounidense o surcoreano) no es creíble”, opinan Hayes y Bruce. No obstante, estos expertos creen que hay dos escenarios en los que Pyongyang podría llegar a recurrir a este tipo de armamento: bajo una invasión, o como respuesta a un ataque o ante la amenaza inminente de éste. No obstante, la destrucción del régimen, y de gran parte de Corea del Norte, estaría garantizada. La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, aseguró este lunes a la cadena NBC que EEUU “no está buscando pelea”. Pero añadió: “Pyongyang no debería darnos motivos para empezar una”. En un conflicto así, todos saldrían perdiendo. (Jesús.R.G.)

Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter y Facebook                              

¿Cómo sería un conflicto militar en la Península coreana?

¿Cómo sería un conflicto militar en la Península coreana?

La Península coreana sigue sumida en una escalada de tensión. Esta semana, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, ha realizado una nueva advertencia al Gobierno de Pionyang al afirmar que Washington “siempre buscará la paz”, pero “el escudo está en guardia y la espada, preparada”.
Los expertos consultados por el diario ‘Vzgliad’ han detallado cómo se desarrollaría un hipotético conflicto militar entre EE.UU. (y sus aliados) y Corea del Norte.

Ataque de EE.UU. contra intereses nucleares
El experto militar Konstantín Sivkov estima que en primer lugar, EE.UU. realizaría un ataque preventivo de misiles contra objetos del complejo nuclear de Corea del Norte y las posiciones de sus misiles que, según los cálculos de Washington, podrían alcanzar territorio estadounidense. El analista estima que es poco probable que EE.UU. utilizara para este propósito más de 100 misiles, una cantidad que podría destruir o afectar entre 10 y 15 elementos de la infraestructura militar, pero no podría superar o hacer mella en la defensa aérea de Corea del Norte.

Respuesta de Corea del Norte
Corea del Norte respondería como mínimo con un ataque masivo de misiles no nucleares, pronostica Sivkov, quien precisa que Pionyang podría utilizar misiles balísticos de corto y medio alcance con un rango de hasta 500 kilómetros. Según el analista, “sería suficiente para causar graves daños a Seúl, destruir aeródromos, puestos de mando y otros objetivos de control similares en Corea del Sur”. Además, Pionyang posee su artillería de cañón cerca de las zonas fronterizas. Su alcance quedaría a unos 20 o 30 kilómetros del territorio surcoreano, recuerda el especialista en el programa militar de Corea del Norte Vladímir Jrustaliov.

También cuenta con lanzacohetes múltiples pesados de calibre 240 y 300 milímetros, los últimos con un alcance de hasta 180 a 200 kilómetros, con lo que podrían alcanzar una serie de importantes bases de los Ejércitos de Corea del Sur y EE.UU. Finalmente, si Washington decidiera emprender una guerra a gran escala, Pionyang podría recurrir a las armas nucleares, admite Sivkov. En la misma línea, Jrustaliov señala que algunos misiles balísticos norcoreanos capaces de transportar una cabeza nuclear pueden llegar “a todo el territorio de Corea del Sur y Japón”, y tanto “los Ejércitos y las ciudades” de estos países como las fuerzas estadounidenses en su territorio están “dentro del alcance de estos misiles”.

Protección de los aliados y contragolpe
Para proteger a Corea del Sur de los misiles del Norte se utilizan los sistemas de defensa aérea Patriot. Frente a la costa surcoreana se encuentran los destructores estadounidenses equipados con sistemas de defensa Aegis. Este lunes del 17 de abril Washington y Seúl acordaron un pronto despliegue del sistema antimisiles estadounidense THAAD en territorio surcoreano.

Según los expertos de ‘The National Interest’, los misiles de Corea del Norte podrían “saturar” los sistemas de defensa antimisiles. Al mismo tiempo, los analistas señalan que EE.UU. y sus aliados estarían en condiciones iguales o incluso más favorables para un contragolpe con misiles. De manera paralela, la coalición podría usar un escenario de guerra terrestre. No obstante, para poder luchar contra Pyongyang tendría que crear una agrupación de fuerzas aproximadamente 1,5 veces mayor que la que formaron en Irak en 1991, estima Konstantín Sivkov.

Posibles consecuencias
Las consecuencias de este conflicto son difíciles de calcular. En cualquier caso, opina Sivkov, una guerra a gran escala en la Península supone un riesgo extremadamente alto del uso de las armas nucleares por parte de Pyionyang que provocaría “enormes bajas civiles” en Corea del Sur y Japón, así como víctimas entre las tropas de EE.UU. El experto recuerda que la potencia de la carga nuclear utilizada por Pyongyang durante la prueba en septiembre del año pasado fue mayor que la de las bombas lanzadas sobre Hiroshima, lo que supone que los efectos serían comparables.

Además, cualquier uso de armas nucleares por parte de Corea del Norte contra la del Sur provocaría una respuesta inmediata de EE.UU.: hablamos “de entre seis o siete a diez explosiones nucleares con sus correspondientes consecuencias”, asevera Sivkov. Otro peligro sería la destrucción de las plantas de energía nuclear de Corea del Sur o de la central nuclear norcoreana de Yongbyon. Además, la contaminación radiactiva podría afectar a las áreas adyacentes del noreste de China y la región rusa de Primorie. (Jesús.R.G.)

Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter y Facebook                              

¿Deberían Corea del Sur y EE.UU. temer a la Fuerza Aérea de Corea del Norte?

aviones

La Fuerza Aérea de Corea del Norte es quizá la rama menos peligrosa de las Fuerzas Armadas de Pionyang. Aunque tecnológicamente rezagada y carece del nivel de competencia de las fuerzas aéreas occidentales, la aviación norcoreana tiene puntos fuertes a considerar, informa la revista 'The National Interest' citando un informe del Departamento de Defensa de EE.UU.

Según el dosier, la Fuerza Aérea norcoreana cuenta con una flota de más de 1.300 aviones, principalmente modelos soviéticos heredados. De estos, solo un "puñado" de aeronaves son relativamente modernas e incluyen: 35 cazas Mikoyan MiG-29, 56 cazas MiG-23 y 34 aviones de apoyo aéreo Sukhoi Su-25, pero la mayor parte del parque aéreo de Pionyang está compuesto de aeronaves fabricadas en las décadas 1950 y 1960. Además cuenta con alrededor de 20 helicópteros de ataque Mil Mi-24. Para compensar el retraso tecnológico y numérico de su aviación, Corea del Norte se centra en las fuerzas de operaciones especiales, señala el Pentágono.

Viejos pero eficaces
"La Fuerza Aérea norcoreana opera una gran flota de aviones de transporte ligero Antonov An-2 de la década de 1940, probablemente encargados de insertar las fuerzas de operaciones especiales en Corea del Sur. Cuenta también con varios cientos de helicópteros de transporte y ataque terrestre, incluyendo los helicópteros Mil Mi-2 y algunos helicópteros de fabricación estadounidense MD500", agrega.

A pesar de que el avión An-2 ya lleva varias décadas en servicio, "todavía es una aeronave eficaz" para las misiones de transporte de las fuerzas de operaciones especiales, una de las unidades "mejor entrenadas y equipadas" de Corea del Norte. "A medida que las capacidades convencionales de Pionyang disminuyen respecto a las de Corea del Sur y EE.UU., las capacidades de sus fuerzas de operaciones especiales son vitales para la coerción asimétrica", destaca el Pentágono. Si bien es cierto que las aeronaves militares norcoreanas son 'primitivas', no deben subestimarse las capacidades de sus fuerzas complementarias porque podrían provocar considerables daños al enemigo en caso de un conflicto para el que han estado entrenando durante décadas, finaliza la revista. (Jesús.R.G.)

Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter y Facebook                              

El Pentágono lanzará un misil intercontinental.

El Pentágono lanzará un misil intercontinental: ¿Corea del Norte no puede, pero EE.UU. sí?

Lanzamiento de un misil Minuteman III desde la base aérea de Vandenberg

En medio de la creciente tensión que se vive en la península coreana, la Fuerza Aérea de EE.UU. llevará a cabo este miércoles una prueba del misil balístico intercontinental Minuteman III, y es probable que esto sea visto por Corea del Norte como un ultimátum, informa el diario 'Washington Examiner'. El lanzamiento se realizará desde la base aérea de Vandenberg, en California, y tiene como objetivo "comprobar el estado de la fuerza nuclear" estadounidense y "demostrar sus capacidades nucleares", indicaron portavoces militares. 

Desde el Mando de Ataque Global de la Fuerza Aérea norteamericana agregaron que el lanzamiento estaba planificado con un año de antelación y que no está relacionado con el deterioro de la situación en la península coreana. La última prueba de este misil se llevó a cabo en febrero pasado y se realizan aproximadamente cuatro veces al año. El Minuteman III es un misil de lanzamiento terrestre con capacidad nuclear y un alcance de 12.000 kilómetros. Constituye la "columna vertebral de la tríada de disuasión nuclear" estadounidense, según Boeing, el fabricante de estos misiles. (Jesús.R.G.)

Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter y Facebook