martes, 25 de abril de 2017

EE.UU. desea que cada buque de asalto anfibio traslade hasta 20 cazas F-35.


El Cuerpo de Marines de Estados Unidos desea incrementar la cantidad de nuevos cazas de quinta generación F-35B que alojarán sus nueve buques de asalto anfibio para remplazar a sus helicópteros y convertir esos navíos en portaviones ligeros. Esta modificación se debe a la creciente demanda de los 10 grandes portaviones de la Armada estardounidense, la entrada en servicio de los buques de asalto clase America —optimizados para la aviación— y el aumento del número de F-35B de aterrizaje vertical a disposición de los Marines de EE.UU., informa el portal War Is Boring. Normalmente, un buque de asalto clase Wasp o clase America porta de seis a ocho aviones de ataque a tierra AV-8B o cazas polivalentes F-35B, hasta 10 convertiplanos MV-22 y cuatro helicópteros pesados CH-53E. 

Sin embargo, el último plan de estrategia para la aviación publicado por ese cuerpo indica que "aunque un buque de asalto anfibio nunca podrá remplazar a un portaaviones, puede ser complementario si se utiliza de manera no estándar". Así, el Cuerpo de Marines considera que, si prescinde de los CH53E y solo traslada cuatro convertiplanos, podrá desplazar desde 16 hasta 20 F-35B, que irían acompañados de nuevas versiones de MV-22 con tanques de combustible y mangueras de repostaje en vuelo añadidos para servir como aviones cisterna y extender el alcance de las operaciones. Esas aeronaves modificadas comenzarían a entrar en servicio en 2018. En total, la Armada de EE.UU. planea disponer de 185 F-35B para 2025, una cantidad suficiente para equipar cada buque de asalto... si logra solucionar las múltiples deficiencias de esos cazabombarderos. (Jesús.R.G.)

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India a punto de recibir sus UAV Heron armados


Así lo han comunicado fuentes del Gobierno indio, cuyo primer ministro, Narendra Modi, visitará Israel en julio, en la que será la primera visita oficial de un primer ministro de ese país a Israel. Precisamente Israel es uno de los principales suministradores de equipamiento de defensa a India, por lo que se espera que la visita se materialice en importantes acuerdos comerciales. Recordemos que el acuerdo de septiembre de 2015 contemplaba el suministro de diez de estas aeronaves y sus sistemas asociados por 400 millones de dólares. Según el diario India’s Economic Times, los UAVs están incluso terminados y listos para partir a India, quedando por finalizar el pago. El encargo de la Fuerza Aérea India (IAF) incluye misiles de ataque a tierra, de hecho la adquisición de una capacidad de ataque a tierra de precisión a partir de una plataforma no tripulada era una prioridad desde hace años para la IAF, sin embargo el programa, que comenzó en 2012, se ha visto ralentizado por la política de compra de material militar de fabricación nacional. 

Como los desarrollos nacionales no están aún disponibles se ha decidido adquirir esta capacidad, principalmente para disponer de una plataforma de ataque con la que proteger la frontera en la zona montañosa del Himalaya donde se vienen sucediendo incidentes que han demostrado la ausencia de una capacidad de respuesta adecuada. India es el primer importador de UAVs del mundo durante los últimos treinta años y la mayoría de estos son de procedencia israelí, concretamente de la citada I.A.I. que ha suministrado Searchers tácticos, Heron I del tipo MALE (Medium-Altitude, Long Endurance) además de UAVS con capacidad directa de ataque a tierra (loitering) del tipo Harpy y Harop. Esta constituyó la primera exportación de la variante de mayor tamaño del Heron, la TP, que estaba hasta ahora en servicio solo en Israel, que lo adquirió en 2012 bajo la designación de Eitan. Además, es la primera vez que se vendía oficialmente un UAV de esta familia dotado con misiles de ataque a superficie, capacidad de la que se sospecha dispone la Fuerza Aérea de Israel pero de la que no hay constancia oficial ni gráfica. 

Sin embargo se supone que bajo las alas del Heron TP habrían sido desplegados misiles aire-superficie en misiones de ataque de precisión a cargo de la Fuerza Aérea de Israel, probablemente los misiles de la familia Spike de Rafael de guiado electroóptico, el LAHAT de I.A.I. que emplea guiado lasérico o bien optar por misiles de procedencia estadounidense como el Hellfire empleado habitualmente desde los Predator. El Heron TP tiene una capacidad de carga útil de 1.000 kilos, repartida entre la bodega interna y los puntos de fijación bajo las alas. Dispone de diversas opciones de sistemas de reconocimiento electroóptico de largo alcance, capacidad para portar radar de apertura sintética (SAR), además de equipos de guerra electrónica, pudiendo desempeñar misiones del tipo ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Aquisition and Reconnaissance). El Heron TP tiene una autonomía que puede alcanzar las setenta horas, un alcance de más de 7.000 kilómetros y un techo de servicio de 45.000 pies. (Jesús.R.G.)


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La inmensa red militar con la que Estados Unidos domina el mundo.

El Carl Vinson y su escolta, rumbo al Mar de Japón
El Carl Vinson y su escolta, rumbo al Mar de Japón

Un veterano militar, ahora analista en la CNN, lo comentaba jactancioso mientras la cadena reproducía las imágenes del portaaviones Carl Vinson y su escolta rumbo al Mar de Japón: «Ahí te van cien mil toneladas de diplomacia, Kim Jong-un». La travesía de esta portaaeronaves y su grupo de combate ha sido solo el último ejemplo de la capacidad del inmenso poder militar estadounidense. Apenas unas horas después de haber castigado desde aguas del Mediterráneo al régimen sirio por su presunta utilización de armas químicas contra la población civil, la US Navy se ponía en marcha en un teatro de operaciones tan alejado como el del Extremo Oriente, en el que también tiene enorme presencia. Pese a que son muchas las amenazas que hoy ponen en cuestión el liderazgo global de Washington, no hay estado que cuente con tal potencial bélico ni, —lo que es más importante—, la capacidad de activarlo tan rápido en cualquier lugar del planeta. Y esa es una baza diplomática indudable, la gran baza, quizá. 

Es su inmensa red de bases militares en el extranjero lo que le granjea unas posibilidades operativas fuera del alcance de potencias rivales como Rusia o China. Los datos oficiales hablaban en 2015 de 686 instalaciones militares fuera del territorio de los cincuenta estados de la Unión. Por supuesto, no se incluyen ahí las secretas, como las que se cree que existen en Israel y Arabia Saudí. En realidad, es tal la magnitud del despliegue que resulta muy difícil de cuantificar. David Vine, autor del libro «Base Nation», sostiene que «hay tantas bases en el exterior que ni siquiera el Pentágono sabe en realidad cuántas son». Según los cálculos de este investigador, el número real rondaría las 800. Tampoco está claro cuántos militares que sirven en ellas. El pasado agosto, «The Economist» aventuraba la cifra de 150.000 efectivos, de los que cerca de 70.000 permanecerían estacionados en Japón y Corea del Sur, los dos vecinos amenazados por el arsenal nuclear con el que experimenta peligrosamente Pyongyang.


Asia, Europa, Cuba… hasta en los hielos de Groenlandia cuenta el Pentágono con una base aérea. Otras potencias disponen de algunas dependencias en el exterior, como Rusia en Latakia y Tartús, en Siria, pero no son más que un puñado que no resiste la comparación con la tupida red tejida durante la Segunda Guerra Mundial y los años de la Guerra Fría por EE.UU. Un vistazo al mapa deja claras cuáles son las áreas prioritarias del interés estadounidense. La mayor densidad se concentra en las zonas de Europa Occidental, el Golfo Pérsico y Oriente Próximo, y la mencionada del Mar de Japón, lo que contrasta con la ausencia de instalaciones permanentes en el gran continente africano. Sin embargo, eso no significa que el Ejército renuncie a actuar allí. Desde el cuartel del «African Commander» (Africom) en la ciudad alemana de Stuttgart se ejecutan misiones como la anunciada la semana pasada para el envío de instructores que adiestren al Ejército somalí en su combate a la milicia yihadista Al-Shabaab.

En la Unión Europea, donde muchas de las instalaciones forman parte de la estructura de la OTAN, se concentra gran parte del poder aéreo estadounidense. En lugares como Ramstein, en Alemania, se almacenan y distribuyen las bombas que caen sobre los yihadistas de Daesh en Siria, Irak o Afganistán. Es este un aeródromo vital para la ruta de aviones de transporte como el C-130, el C-5 Galaxy y el C-17 Globemaster, con los que el Pentágono hace llegar la munición a las zonas de operaciones, declaradas o no. Ramstein es también protagonista en la guerra de los drones. Aquí llegan las imágenes que captan estos aparatos en su sobrevuelo diario de los escarpados parajes por donde se cree que campa la insurgencia islamista en Oriente Próximo. Después son enviadas a los controladores que manejan los drones desde Estados Unidos y arrojan explosivos a golpe de “joystick”.

De Europa a Arabia Saudí
Pero el grueso contingente que Washington mantiene en el solar europeo, que tiene también la innegable vocación de enseñarle el músculo a la Rusia de Putin, cuenta con otros terminales más al sur. En España están la base aérea de Morón, en Sevilla, y la naval de Rota, en Cádiz, desde la que partieron los dos destructores que bombardearon con misiles Tomahawk a las fuerzas de Al Assad en Siria el pasado 7 de abril. Italia alberga dependencias como el aeródromo de la Alianza Atlántica en Aviano, plataforma que tuvo enorme protagonismo en las campañas aéreas contra la Serbia de Slobodan Milosevic a finales de los 1990. El otro cinturón desde el que el Pentágono controla, o lo intenta, la siempre inestable zona de los países petroleros del Oriente Próximo, lo forman la media docena de acuartelamientos de que dispone en el litoral oriental de Arabia Saudí, su gran aliado en este avispero, y la base aérea de Incirlik, en Turquía. 

De esta última despegan muchos de los F-16 norteamericanos que, junto con los aparatos de otros miembros de la coalición internacional contra el Daesh, bombardean sin descanso objetivos desde Siria hasta Afganistán. Se calcula que los cazas estadounidenses arrojan unas 70.000 bombas anuales en su incesante actividad en esta parte del mundo. En la últimamente caldeada zona del Mar de Japón, el estadounidense es el Ejército con más presencia, mayor incluso que las Fuerzas Armadas de los estados de la zona. Desde su rendición en la Segunda Guerra Mundial, los japoneses han evitado armarse y confían su defensa al «amigo americano», que vigila con especial atención a los movimientos de China y Corea del Norte desde alguna de sus 23 instalaciones permanentes en suelo nipón. Algo parecido ocurre en la Península de Corea, dividida desde hace más de medio siglo entre el norte comunista de los Kim y el sur capitalista, con cuyas tropas realizan los norteamericanos unas maniobras conjuntas cada año. Ha sido el motivo para el último lanzamiento fallido de un misil por el régimen de Pyongyang.

Aquí el elemento naval es de enorme importancia. China comenzó en los últimos años de la era Obama una política de construcción de islas y modernización de su flota con la que pretendía lanzar el mensaje de que no iba a aceptar que fuera una potencia rival como EE.UU. la que controlara las aguas por las que navegan sus exportaciones. Los buques de la VII Flota, que tienen su base en el puerto japonés de Yokosuka, sufrieron más de un encontronazo con embarcaciones chinas. Con el envío del Vinson a la zona, Trump podría estar también intentando disuadir a Pekín de que prosiga con esa escalada. Pero si hay una base estadounidense famosa en el mundo entero, esa es la de Guantánamo, una de los dos ubicadas en Cuba. Pese a las promesas de cierre de Obama, Guantánamo sigue abierta como penal y como foco de la polémica, pero es mucho más que eso. James Stavridis, analista militar, le dijo al Washington Post que permanece como “un activo estratégico y altamente útil”, pese al restablecimiento de relaciones con La Habana.
Las cubanas son las únicas bases en todo Iberoamérica. 

Sea por la falta de importancia estratégica para las últimas administraciones o por la hostilidad de los gobiernos de izquierda que han marcado la tónica en la zona en las últimas décadas, el caso es que, como en África, en el antiguo patio trasero ya no hay cuarteles estadounidenses. Son estos solo unos retazos de la colosal infraestructura militar que los Estados Unidos tienen en todo el mundo. Es cierto que la pujanza del gigante chino ha reducido su preeminencia económica y que, como quedó claro en Irak y en Afganistán, la superioridad armamentística ya no siempre es sinónimo de victoria en zona hostil. Pero también lo es que, como asegura un mando militar español a ABC, “los americanos conservan una ventaja estratégica que mantendrán durante muchos años, porque, por más que los chinos o los rusos tengan fuerzas muy numerosas y equipadas, nunca tendrán la capacidad de desplegarlas en cuestión de horas en cualquier punto de la Tierra”. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.abc.es/
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Rusia desarrolla un robot capaz de disparar armas, pero aclara que "no es un Terminator.

"No es 'Terminator'": un androide ruso aprende a disparar (FOTOS, VIDEOS)

La robótica ha revolucionado la industria armamentística, tendiendo a la sustitución de soldados en el frente por robots controlados a distancia que cumplan las funciones de un humano. El departamento de Defensa ruso ha desarrollado FEDOR (Final Experimental Demonstration Object Research), un robot equipado con el poder de disparar armas con ambas manos a una precisión milimétrica, según ha publicado The Independent. 

Ante las dudas generadas sobre el poder asesino del droide, Dmitry Rogozin, viceprimer ministro de la Federación Rusa, explicó en su cuenta de Twitter para apuntar que "no es un Terminator, pero la inteligencia artificial tendrá una gran aplicación en distintos campos". FEDOR, que también ha sido entrenado para usar herramientas, conducir un coche y cambiar bombillas, tendrá su primera misión en 2021, cuando se envíe al espacio. (Jesús.R.G.)

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Cazas F-22 de EE.UU acompañaron a dos bombarderos rusos en zona neutral durante media hora.

Un F-22 estadounidense acompaña un Tu-95 ruso sobre el Océano Pacífico (foto vía The Aviatonist)

Este lunes dos F-22 estadounidenses han acompañado durante casi 30 minutos a dos bombarderos de las Fuerzas Aeroespaciales rusas sobre aguas neutrales en la región de Alaska, señalan desde el Ministerio de Defensa ruso. El incidente se produjo cerca de las Islas Aleutianas cuando los dos bombarderos estratégicos rusos Tu-95MS patrullaban una zona neutral en la región de Alaska. En plenas tareas aparecieron dos cazas estadounidenses F-22 y un Boeing E-3 Sentry (que cuenta con un sistema de alerta y control aerotransportado), los cuales acompañaron a los aviones rusos durante 27 minutos. 

Durante la patrulla, los aviones rusos cubrieron una distancia de unos 5.000 kilómetros a una velocidad de hasta 850 kilómetros por hora y una altitud de hasta 10.000 metros. La misión se prolongó durante más de siete horas. El Ministerio ruso recuerda que sus aviones realizan vuelos de patrullaje en zonas neutrales del océano Ártico, el Atlántico, el Pacífico y el mar Negro de manera regular, recoge RIA Novosti. Asimismo, destaca que dichas actividades aéreas acatan las reglas internacionales en relación al uso del espacio aéreo sobre aguas neutrales sin cruzar las fronteras de ningún país. (Jesús.R.G.)

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