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sábado, 29 de octubre de 2016

La batalla por Mosul y la profecía de Dabiq.

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Un día antes del inicio de la ofensiva de las tropas iraquíes sobre Mosul, las fuerzas turcas anunciaron que el domingo 16 de octubre habían penetrado en Dabiq, dentro del territorio sirio, muy cerca de su frontera sur. Si bien ambas ofensivas marcan un franco avance de la coalición contra el Estado islámico (ISIS), las mismas no tienen similar repercusión en el futuro del pretendido califato instaurado por Abu Bakr al-Baghdadi en junio del 2014. El empuje del gobierno de Iraq hacia Mosul marca la “ofensiva más ambicioso lanzada por las fuerzas de seguridad de Irak” desde la caída del dictador Saddam Hussein, desde el sur, junto a un avance de las fuerzas peshmerga (los que enfrentan a la muerte) kurdos, leales al gobierno regional semiautónomo de Kurdistán, desde el este.

A su vez, la operación para recuperar Dabiq es parte del Eufrates Shield (Escudo del Éufrates), campaña anunciada por Turquía en agosto, en la cual los combatientes rebeldes sirios (opuestos al gobierno sirio de Bashar Al-Assad) han consolidado el control sobre un tramo de territorio desde el río Éufrates hasta la localidad de Azaz, al norte de Aleppo, con la ayuda de aviones de combate turcos, tanques y tropas de las fuerzas especiales. Sin embargo, la relativa inferioridad en la magnitud de las acciones en la frontera turco-siria (captura de Dabiq) marca una profética mayor implicancia en razón de la importancia en la escatología islámica, ya que una tradición señala a Dabiq como el lugar en el que se enfrentarán los musulmanes contra sus enemigos en el fin de los tiempos. Por lo cual, el interrogante aumenta si se considera a la derrota de ISIS como la de los verdaderos islámicos, considerando a su vez a los turcos como los infieles de la profecía o será que el fin de los tiempos ha llegado.

Complicada integración de las fuerzas
En Mosul, las acciones apoyadas por el poder aéreo de EE.UU. y ejecutadas por fuerzas terrestres iraquíes enfrentaron a los combatientes del Estado Islámico que han estado erigiendo barricadas de cemento y trincheras llenas de aceite que se incendian para frenar las fuerzas que avanzaban. Más allá de las fortificaciones preparadas, también han mostrado con toda claridad que están dispuestos a sacrificar a sus combatientes en ataques suicidas y batallas de desgaste cuando se necesiten. También han mostrado su capacidad para utilizar a civiles como escudos y armas de guerra. No obstante la fortaleza de los obstáculos, las fuerzas de seguridad iraquíes informaron el progreso hacia el este y sur de Mosul en su acercamiento a la ciudad. Sirwan Barzani, un general de brigada kurdo, dijo que probablemente tomaría dos semanas el avance de las fuerzas dentro de la ciudad. Por su parte, los líderes del gobierno de Irak han dicho que sólo se permitirá que las tropas del gobierno iraquí y policías nacionales ingresen en Mosul, para evitar los temores de una retribución sectaria en razón de que la mayoría de la población es kurda.

La coalición que avanza sobre Mosul está integrada por 98.000 miembros, de los cuales 54.000 son integrantes de las fuerzas de seguridad iraquíes, 40.000 son aliados peshmerga kurdos y 4.000 son irregulares de diversas minorías. A su vez, tienen 500 asesores de EEUU que colaboran en la toma de decisión en las acciones. Por su parte, el ISIS defiende su bastión con 5.000 combatientes. Mosul es la ciudad más importante del norte de Irak y ha estado bajo su control desde el verano de 2014, cuando desde su mezquita Abu Bakr al-Baghdadi proclamó la instauración del Califato. La conquista de la ciudad marcó, en su momento, la conformación real del Estado Islámico, marcando un pretendido territorio y una infraestructura estatal, vinculándolo con el territorio conquistado en Siria, con capital en Raqqa. Además, expuso la disfunción desesperada del gobierno iraquí, que había fracasado en construir un estado iraquí unido estable, luego de la captura de Saddam Hussein y la posterior instauración democrática del gobierno del entonces premier Nuri al-Maliki.

Difícil y complejo avance
El asalto a Mosul comenzó con una operación de la 9na división blindada iraquí para “limpiar” de combatientes de ISIS de la ciudad cristiana de Qaraqosh (al sureste de Mosul), que contaba con unos 50.000 residentes antes de que el ISIS la capturara hace dos años.

Los primeros movimientos cercanos a Mosul consistieron en el traslado de equipos de 12 a 16 tropas, integrados por fuerzas de operaciones especiales de EEUU, junto a las fuerzas de los peshmerga kurdos iraquíes, y que se dirigían a la ciudad desde el sur y el este. Los asesores de EEUU coordinaban sobre cómo maniobrar en el terreno y cómo dirigir los ataques de artillería y aéreos. Por su parte Turquía, a través de su primer ministro Binali Yildirim, anunció que sus aviones de combate tomaron parte en las operaciones aéreas en Mosul con la coalición liderada por Estados Unidos. Las fuerzas atacantes han descubierto túneles utilizados por ISIS, mostrando a través de un equipo de la televisión kurda un túnel, cuya entrada estaba dentro de una mezquita, que tenía camas, alimentos y una lista de las personas que vivían allí. Por su parte los medios de comunicación iraquíes informaron que en el histórico pueblo de Nimrod, antigua ciudad asiria que data del 1250 a.C., el ISIS había destruido restos arqueológicos preciosos.

Los primeros resultados del avance, mencionados a través del teniente general Qassim al-Maliki, comandante de la división blindada 9 de Irak, indicaron que:
La división blindada ha avanzado, hasta ahora, de 4 a 6 km desde las afueras de Mosul. Tres brigadas han liberado a 13 pueblos del norte y noreste de Quwayr. Al menos 50 militantes de ISIS y dos soldados iraquíes murieron y que hay 25 soldados heridos. Decenas de coches-bomba y un gran número de dispositivos explosivos improvisados han sido destruidos. El portavoz del Pentágono, por su parte, anunció que las fuerzas iraquíes han “cumplido con sus objetivos” hasta el momento y “antes de lo previsto”. No obstante, también advierte que la ofensiva “será una campaña difícil que podría tomar algún tiempo”. Al este de Mosul, las fuerzas kurdas también han asegurado un tramo importante de la carretera que une Erbil (capital del Kurdistán iraquí) con Mosul, siendo ésta una ruta estratégica clave para el Comando General de las Fuerzas Peshmerga de la región del Kurdistán. 

Supuestamente, las tropas estadounidenses estaban en la primera columna de los Peshmerga al entrar al territorio controlado por el ISIS en la madrugada del lunes 17 de octubre, llevando los soldados kurdos ropa similar a las fuerzas estadounidenses – incluyendo una que llevaba un parche con la bandera de EEUU en su brazo – para conducir vehículos distintivos para los militares de Estados Unidos. No obstante la prudencia de los avances, EEUU todavía cree que el ISIS puede tratar de utilizar armas químicas con gas mostaza en forma rudimentaria en la etapa final de la campaña. Además, ISIS estuvo provocando incendios a pozos de petróleo y a grupos de neumáticos para tratar de dificultar el empleo aéreo en su contra y para ocultar sus posiciones. La coalición supera ampliamente a sus oponentes; pero el ISIS, a sabiendas del poderío de la ofensiva en su contra, ha construido elaboradas defensas, incluyendo la red de túneles, que le permiten desplazarse para atacar a las fuerzas de la coalición con bombas suicidas, coches bombas y trampas explosivas.

La profecía incumplida
Dabiq, que se encuentra a pocas millas de la frontera con Turquía, es el sitio de una batalla profetizado entre musulmanes y no creyentes que se supone tendrá lugar cuando se produzca el fin del mundo. Además, es utilizada por ISIS como propaganda, dando nombre a la revista oficial del grupo, como augurio religioso de su eventual triunfo. Eso fue profetizado en un hadiz, o dicho atribuido al profeta Mahoma, como el escenario de una batalla final que precedería al día del juicio final, y su control por ISIS era un impulso a su mensaje de propaganda nihilista. El domingo 15 de octubre, por la mañana, la alianza rebelde sunita, opuesta al gobierno sirio, respaldada por Turquía anunció que había tomado Dabiq después de que ISIS se retirara de la ciudad. “El mito Daesh de su gran batalla en Dabiq está terminado”, dijo Ahmed Osman, jefe del grupo Sultán Murad, que participó en la operación. A su vez el Frente del Levante, otro grupo rebelde que participó en la ofensiva turca, publicó imágenes desde el interior de Dabiq poco después del anuncio, que muestra las calles y el terreno desierto.

La misma operación turca Éufrates Shield, también tiene como objetivo limitar el accionar de los kurdos sirios, que han ampliado su territorio en el norte de Siria en los últimos meses. Turquía considera a las Unidades de Protección Popular (YPG), la principal milicia kurda de Siria, como otra ala del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo separatista considerado como una insurgencia dentro de Turquía. Razón está que le permite, a su criterio, bombardear posiciones kurdas contrarias a Assad, aduciendo que son de los partidarios de ISIS, en especial en zonas aledañas a Aleppo. La importancia de la conquista de la ciudad radica en que fue el escenario de las ejecuciones de periodistas y cooperantes de la coalición, secuestrados por ISIS, y difundidas a través de filmaciones que llegaron a simbolizar la brutalidad del grupo. Su conquista, más que una profecía religiosa incumplida, muestra que la ferocidad e invencibilidad de los combatientes terroristas puede ser una realidad tangible.

¿La conquista implica éxito?
Funcionarios de Washington, Bagdad y Erbil esperan un lento y miserable trabajo duro, con los extremistas que despliegan trampas explosivas, artefactos explosivos improvisados y ataques suicidas. 

No obstante, la ofensiva es una gran prueba para el primer ministro Haidar al-Abadi y su gobierno, por la esperanza de remendar las muchas divisiones de un país profundamente fracturado. “Pronto nos encontraremos en Mosul para celebrar en la liberación y su salvación”, declaró Abadi este año, después de que fuerzas iraquíes retomaron el control de una serie de ciudades sunitas en poder del Estado Islámico, desde Ramadi, Fallujah y su avance hacia el norte camino a Siria. Otro controvertido anuncio fue el refuerzo de las fuerzas policiales y militares iraquíes y algunas unidades tribales sunitas aliadas con milicias shiítas – esenciales para el esfuerzo de guerra contra el Estado islámico, pero en gran medida odiados por la población sunita. Es así que algunos comandantes de las milicias han enmarcado la campaña de Mosul, en términos sectarios, como retórica que debería preocuparlos a todos, incluyendo al gobierno en Bagdad.  

La conquista de Mosul facilita la derrota de ISIS o acrecienta los problemas de unión sectaria en Iraq. El ex gobernador de Ninewa de confesión sunita -provincia de la que Mosul es parte-, quiere que sea un enclave sunita. Los kurdos -que están divididos unos contra otros-, tienen sus propias ambiciones y quieren hablar de independencia. El ejército iraquí, más allá de sus éxitos iniciales, sigue siendo débil e incierto, y la policía sigue siendo ineficaz y ambos están divididos en líneas sectarias y tribales. Por su parte algunas de las milicias shiítas han maltratado a civiles sunitas en las operaciones pasadas y son extremistas en su propio derecho. Además aunque la mayoría de los observadores están seguros de una victoria militar, muchos se preocupan por lo que pueda seguir: una crisis humanitaria para los cientos de miles atrapados en la ciudad y por las brutales represalias por parte del Estado islámico, que ha matado a un sinnúmero de iraquíes y sirios a través de ataques, incluso cuando se pierde terreno en el campo de batalla.  

La derrota Dabiq es la última de una serie de pérdidas de ISIS en Siria, a manos de los rebeldes sunitas sirios, influenciados y apoyados notoriamente por Turquía. No obstante, el enfrentamiento final profetizado lo coloca al gobierno de Ankara como triunfante ante los islámicos, favoreciendo a los rebeldes sunitas en contra de Bashar al-Assad o agudiza su enfrentamiento con los kurdos Peshmerga apoyados por EEUU. Algunos aspectos de la lucha siguen siendo sombríos, independientemente de la adecuada preparación de las fuerzas involucradas y su disposición a cooperar. Es posible que ISIS se derrumbe bajo presión ejercida, pero lo más probable es que tanto Mosul como Dabiq (y los pueblos fronterizos hasta Aleppo) sean el escenario de otra tragedia humana en el conflicto en desarrollo, tanto en términos de lucha real o de la larga secuela necesaria para la reconstrucción y la recuperación. 

La guerra en tres bloques (estabilización de las zonas aseguradas, pacificación de las zonas conquistadas y combate intensivo en las restantes) propuesta por el antiguo comandante de los Marines de EEUU, Charles Krulak, dependerá del control de la “velocidad de la inestabilidad”, lo cual al día de hoy es totalmente incierto. La preparación de los terrenos ocupados por ISIS los ha convertido en fortalezas de trampas explosivas y bombas, con finísimas estrategias para el uso de escudos humanos y explotación de la población. Lo antes de que ISIS sea derrotado en Iraq facilitará el mismo resultado en Siria. No obstante eso implicará la solución del conflicto sirio. Inshallah (quiera Dios en árabe) que el trabajo de reparación humanitaria, aunque más laborioso y difícilmente ejecutado, sea más corto, mejor realizado y preferentemente comprendido, por todos quienes declaman por una rápida acción militar para concluir el conflicto y estabilizar la región; no obstante pedir que sea ejecutado por otros. (Jesús.R.G.)

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