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domingo, 19 de enero de 2014

Científicos crearon una "medusa voladora": El primer drone del futuro.


Inspirados en la naturaleza y en los pioneros de la aviación de comienzos del siglo XX, científicos estadounidenses anunciaron este miércoles haber creado el primer drone del futuro. Esta aeronave en miniatura y ultraliviana, con un peso de apenas 2,1 gramos, es el primer ingenio capaz de realizar un vuelo estacionario y de desplazarse en el aire batiendo alas en un movimiento que imita el nado de las medusas, según sus inventores. “Al principio buscábamos fabricar un robot insectoide como alternativa al helicóptero”, explicó a la AFP Leif Ristroph, quien trabaja en el laboratorio de matemáticas aplicadas de la universidad de Nueva York. “Finalmente, logramos un resultado algo extraño: una medusa”, subrayó. La medusa fascina desde siempre a los ingenieros por su manera de desplazarse, tan simple como eficaz, resultado de millones de años de evolución. 

Es algo sencillo, básicamente dos movimientos (contracciones) alternados de su cuerpo con forma de campana, lo que propulsa al animal por brincos sucesivos. Los ingenieros norteamericanos lograron reproducir este movimiento para hacer volar a su robot con cuatro pequeñas alas de 8 centímetros de largo, con forma de pétalos de flor. Un minúsculo motor conectado a un cigüeñal hace que el robot bata sus alas con una frecuencia de veinte veces por segundo. Resultado: un ornitóptero que se mantiene en el aire con gran estabilidad sin necesidad de gastar energía para corregir su equilibrio. Si se lo toca, él se estabiliza solo sin ayuda, afirma Ristroph. Para cambiar la dirección de su vuelo es suficiente hacer que bata una de sus alas más rápido que el resto. Bastoncillos de fibra de carbono para la estructura, plástico liviano y transparente para las alas, todos los materiales necesarios para su fabricación están a disposición en cualquier tienda de aeromodelismo. Además de la medusa, los investigadores también estudiaron los proyectos de los pioneros de la aeronáutica, quienes con sus máquinas voladoras buscaban imitar a los insectos, aunque no disponían entonces de los medios técnicos necesarios. 

“En parte nos inspiramos en películas de comienzos del siglo XX para nuestras primeras pruebas de vuelo. Eran muy creativos en esa época, estaban plenos de buenas ideas, pero también de algunas malas”, según Ristroph. La medusa voladora es por el momento sólo un prototipo de laboratorio, pero la universidad de Nueva York ya realizó un depósito legal de este invento. La próxima etapa será integrar una batería y un mando a distancia, puesto que el prototipo dispone por ahora de un cable. Queda mucho trabajo por delante, para perfeccionar su capacidad de maniobra y el consumo de energía pero, según el responsable, las aeronaves “aladas” serán muy comunes en el futuro. “Por supuesto, podrán tener un uso militar, para la vigilancia por ejemplo, pero espero que encontremos también aplicaciones civiles” para estos drones, acota. “Ya imagino la posibilidad de soltar un ‘enjambre’ de un centenar de estos ingenios, para medir la contaminación del aire de una ciudad”, añade como ejemplo. Este invento fue presentado en la revista Journal of the Royal Society Interface, publicada por la Academia británica de ciencias.

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Como una copia se hizo realidad.


Recientemente, los medios de comunicación estadounidenses informaron que China ha establecido una unidad J-15 para ser equipada para recargar a cazas de combate a bordo de un portaaviones. El 16 de enero se informó que el portaaviones "Liaoning" se basa, al menos cuatro J-15, dos de los cuales están equipados para el reabastecimiento en vuelo de otras aeronaves. De este modo, repostar los aviones puede volar más carga de combate al despegue. Este sistema es especialmente adecuado para los cazas con un sistema de despegue de trampolín (STOBAR). En este tipo de portaaviones vuelan con menos capacidad de combustible para levantar al aire más de carga útil y equipararse con los cazas de catapultas (CATOBAR). Las catapultas permiten a los cazas despegar inmediatamente con abundante carga de combate y capacidad de combustible. A finales de 2013 el número de cazas J-15 de combate erán casi 20 unidades. Los primeros cinco cazas están diseñados para poner a prueba, los otros se construyeron teniendo en cuenta todas las observaciones identificadas durante la prueba. Recientemente, desde la cubierta del portaaviones "Liaoning" voló el caza que llevaban a bordo un par de bombas y misiles anti-buque. 

En la década de 1990, Rusia se ha negado a vender el Su-33 de China, por temor a que Beijing los copiaras (China pidió la venta de dos únicos cazas para llevar a cabo pruebas de validación). Finalmente, en 2001, China compró 2 prototipos de Su-33 en Ucrania, que fue a este país tras el colapso soviético. Se informa que el primer caza J-15 construido en China hizo su primer vuelo en 2010. Expertos rusos en aviación abiertamente se burlaron sobre la capacidad de China para crear dicha aeronave basado en este prototipo. Sin embargo, China ha tenido éxito e incluso dijo que su J-15 de 30 toneladas en su efectividad de combate y es comparable al caza estadounidense de 23 toneladas F/A-18E Super Hornet. Mientras tanto Rusia a desmantelado sus Su-33, por los más baratos cazas MiG-29K, que también está en servicio con la Armada de la India. En la década de 1980, el Su-33 de 33 toneladas y los MiG-29K de 21 toneladas fueron diseñados para equipar a tres portaaviones de la clase "Kuznetsov" cuando fueran construidos, pero una sola nave se construyo. El segundo "Varyag" fue comprado por China y después de la finalización se convirtió en "Liaoning". 

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