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domingo, 3 de junio de 2012

EEUU desplegará más barcos de guerra en la región Asia-Pacífico.

Estados Unidos mantendrá los seis portaaviones que mantiene en la región Asia-Pacífico y desplegará la mayoría de sus barcos de guerra en la zona en los próximos años en el marco de una nueva estrategia, según ha revelado el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta. En declaraciones realizadas durante el foro anual sobre seguridad de Shangri-La ,en Singapur, Panetta ha negado que el giro de la vista militar estadounidense hacia Asia-Pacífico sea parte de los esfuerzos del país norteamericano para contener la emergencia de China como una potencia mundial.

"Rechazo esa visión por completo. Nuestro esfuerzo para renovar e intensificar nuestra participación en Asia es totalmente compatible con el desarrollo y crecimiento de China", ha dicho Panetta. El secretario de Defensa estadounidense está en medio de una gira diplomática de siete días de duración en la región para explicar a los aliados de Estados Unidos el significado práctico de la nueva estrategia militar del país, desvelada en enero de 2012 y que tiene como objetivo el balance de fuerzas estadounidenses.

Así, Panetta ha indicado que el 60 por ciento de los buques de guerra estadounidenses estará desplegado en la zona, en comparación con el 50 por ciento actual. La Marina estadounidense tiene una flota de 282 barcos, aunque la situación económica que atraviesa el país ha provocado que se plantee un ligero recorte en la misma. Por su parte, China ha disminuido su representación diplomática en el Diálogo de Shangri-La respecto al año pasado. En aquella ocasión estuvo presente el ministro de Defensa, Liang Guanglie, mientras que este año se ha desplazado a Singapur el vicepresidente de la Academia de Ciencias Militares del país.

Panetta ha subrayado su compromiso con la construcción de unas relaciones militares "sanas, estables, importantes y continuas" con China, y ha subrayado la importancia del apoyo de Pekín al sistema de normas que determinan los derechos en la región para la resolución pacífica de las disputas existentes.

Fuente: http://www.europapress.es/

rabiaSaudita subasta aterroristas suicidas paraataques en Siria.

En Internet ha aparecido un video que muestra como en Arabia Saudita subastan a supuestos terroristas suicidas preparados para morir en Siria, cobrándose decenas de vidas inocentes.La vida humana no debería tener precio. Sin embargo, cuando se trata de un sacrificio para matar a otras personas, se le pone uno, como a cualquier arma letal.

“¡Éste es Haled! ¡Su hermano ya es mártir! Se lo vamos a enviar a Baba Amr (Siria). Empecemos la subasta con 200.000 riyales... ¡Ellos sacrifican sus vidas! Necesitamos que sacrifiquen su dinero. ¡No sean avariciosos!”, así es como anima el vendedor a los compradores potenciales. Y esto funciona. “¡Un millón y medio! ¡Tenemos al ganador!”, anuncia entusiasmado el vendedor. Cerca de 400.000 dólares. Es la suma que podría costar el próximo atentado suicida en Siria. O quizá ya se haya producido y destrozado a decenas de familias, puesto que no se puede comprobar la fecha de este vídeo.

Desgraciadamente, la violencia en Siria crece y la reciente masacre en Houla es una trágica prueba de ello. Occidente insiste en que detrás de estos hechos están las fuerzas de Bashar al Assad. Sin embargo, las informaciones oficiales de Damasco revelan que los culpables son los grupos armados de la oposición, que reciben apoyo desde fuera del país. Precisamente Arabia Saudita, junto con Qatar y algunos otros países del golfo Pérsico, introducen armas en Siria por un monto multimillonario. Mientras en EE. UU. afirman que venden en la región solo equipamiento para labores de inteligencia y dispositivos de mando y control, que no consideran peligrosos. Los expertos afirman que los países del Golfo son solo marionetas en el guión sirio y son EE. UU., Israel y algunas otras potencias occidentales los verdaderos titiriteros del conflicto en este país árabe.

“Los países del Golfo no son el cerebro de lo que está pasando, son simplemente instrumentos. El cerebro lo podemos encontrar en EE. UU., Israel y algunos otros países”, opina Dauod Khairallah, profesor de derecho internacional de la Universidad de Georgetown. Explicando las verdaderas razones de la postura de Washington en el conflicto sirio, el experto señala que EE. UU. quiere cambiar el papel que juega Siria en la región. Así, por ejemplo, señala que “el régimen sirio desempeña un papel importante en apoyar a la resistencia palestina y esto no es algo que pueda gustarle a Israel. Y EE. UU. jamás diría que no a los deseos de Israel. Por eso piensan: 'si no podemos cambiar el papel de Siria, la destruiremos para que no tenga ninguno”, resume.

El creciente número de atentados y enfrentamientos en Siria hace que la posibilidad de resolver pacíficamente el conflicto resulte cada día más remota. Al mismo tiempo, se hace cada vez más real la perspectiva de una intervención extranjera que muy dudosamente contribuirá a la paz.

Obama ordenó personalmente un ataque cibernético contra Irán.

El gusano informático Stuxnet que sacudió a Irán hace dos años formaba parte de un programa secreto de guerra cibernética ordenado personalmente por el presidente estadounidense, Barack Obama, asegura el corresponsal en Washington del diario "The New York Times" en un nuevo libro. Según la fuente, Obama ordenó una serie de ataques cibernéticos contra Irán, entre los que estaba el gusano Stuxnet. Y cuando la opinión pública conoció lo ocurrido en el verano de 2010, el presidente ordenó que se acelerara la acción secreta con el nombre en clave de "Olympic Games" (Juegos Olímpicos).

Así lo asegura el corresponsal jefe en Washington del diario, David E. Sanger, en un nuevo libro del que se publicaron algunos extractos y en el que hace referencia a informaciones de los círculos de seguridad estadounidenses. La Casa Blanca no quiso hacer declaraciones al respecto. El portavoz suplente Josh Earnest dijo ante periodistas que no podía ni confirmar ni desmentir las informaciones. Tampoco respondió a la consulta de si se trataba de una "indiscreción intencional". "Existen buenos motivos para que ese tipo de informaciones sea secreto. Publicarlas representaría una amenaza para nuestra seguridad nacional", comentó Earnest a bordo del avión presidencial.

'¿Debemos pararlo?'
Entre las fuentes del periodista se encontrarían personas que estuvieron presentes en una reunión de crisis convocada después de que el Stuxnet fuese detectado. "¿Debemos pararlo?", preguntó entonces el presidente. Pero como no estaba claro cuánto sabían los iraníes sobre el software, se decidió continuar. En las semanas posteriores se atacó la central atómica iraní de Natanz con una nueva versión del gusano y después con otra más. Los últimos ataques dejaron inactivas temporalmente unas 1.000 de las entonces 5.000 centrifugadoras para enriquecer uranio de la central.

Stuxnet era un gusano informático muy avanzado, capaz de atacar exclusivamente sistemas industriales de Siemens en su configuración típica de centrifugadoras nucleares. El objetivo era el sistema de Siemens Simatic S7, utilizado en instalaciones industriales para dirigir y supervisar procesos técnicos.

Diseño 'típico' de occcidente.
La configuración de Stuxnet hizo que los expertos sospecharan desde el principio que el objetivo era Irán. Además, el software era tan complejo y costoso que sólo podía ser obra de servicios secretos occidentales. Según el texto, fue desarrollado por especialistas estadounidenses e israelíes, y para ponerlo a prueba se hizo una reproducción "virtual" de la planta de Natanz en Estados Unidos. No se podía decir con exactitud cuáles fueron las repercusiones del ciberataque, escribe Sanger, que investigó durante un año y medio para escribir la obra.

La Casa Blanca estimaba que el programa nuclear iraní había sufrido un retroceso de entre 18 y 24 meses, mientras que otros expertos más escépticos sostienen que los científicos iraníes lograron recuperar rápidamente la marcha en el enriquecimiento de uranio y que el país ya cuenta nuevamente con suficiente material para cinco o más armas nucleares. Obama era consciente de que con ese operativo estaba desatando un nuevo tipo de guerra, señala Sanger citando a los participantes del encuentro secreto. Su preocupación era que con la admisión de los ciberataques otros países u organizaciones terroristas también pudieran atacar de esa manera. Pero esperaba poder evitar con ese método un ataque militar israelí contra Irán, que tendría consecuencias impredecibles para toda la región.

Según la fuente, Stuxnet fue detectado por un error de software. El gusano, que según el plan no debía salir nunca de las instalaciones de Natanz, pasó a la computadora de un ingeniero que, al conectar el aparato a Internet, hizo que el virus se expandiera por toda la red debido a que el software no reconoció que ya no se encontraba dentro del sistema de la central. Según las fuentes citadas por el periodista, el error estuvo en una modificación de Stuxnet hecha por los socios israelíes.

El programa de la guerra cibernética fue bautizado en tiempos de George W. Bush, pero los expertos terminaron el complejo virus durante el mandato de Obama, que dirigió el programa y autorizó cada paso personalmente, afirma Sanger.

Fuente: http://www.elmundo.es/el
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